Cómo triunfar en los discursos para bodas siendo tú mismo

Trucos sencillos y prácticos para preparar discursos para bodas y meterte al público en el bolsillo sin necesidad de ser un gran humorista ni orador.

20 junio 2018
Discursos para bodas

Se acerca la boda de alguien muy cercano y te han pedido que hagas un discurso, ¿a que sí? Para algunas personas, esto de hablar en público, ya sea de manera improvisada o habiendo preparado el texto previamente, les sale natural. Otros necesitamos algo a lo que agarrarnos, unas pautas o referencias que nos permitan desenvolvernos en una situación que está fuera de nuestra zona de confort. No te preocupes, vamos a ayudarte a salir airoso con algunos tips muy sencillos

Preparación del discurso

Para empezar, siempre que nos enfrentamos a un texto, hay que tener claro el objetivo, que, en el caso de una boda, estará dentro de estas dos opciones: amenizar o emocionar (o ambas, claro). Párate un momento a pensar en ello y tenlo siempre presente.

También debemos reflexionar sobre la estructura. ¿Recordáis aquello de las clases de lengua y literatura: planteamiento, nudo y desenlace? Pues eso. En la introducción saludas, te presentas, agradeces tu participación en la boda… y enlazas con alguna anécdota que te lleva a la parte central, en la que puedes hablar más en profundidad de tu relación con los novios, lo que te han enseñado… Para cerrar, te despides con tus mejores deseos y haciendo partícipes al resto de invitados, por ejemplo, proponiendo un brindis. Fácil, ¿no? Seguro que todo te suena un poco manido, pero se trata de hacer eso mismo desde tu propia singularidad. Lo que va a convertir tu discurso en algo especial eres tú mismo, no seas demasiado perfeccionista ni exigente, es mucho mejor optar por la naturalidad. Piensa que tu historia con el novio, o la novia, o ambos, es única.

Si a la hora de ponerte a escribir te quedas en blanco, siempre es una buena opción recurrir a un libro, canción, película… que les guste a los novios, eso te puede dar mucho pie. Eso sí, ten siempre en cuenta al resto de invitados, si va a haber niños o gente muy mayor es preferible evitar ciertos temas que puedan resultar polémicos, cuida el vocabulario y las bromas, y procura no centrarte en anécdotas muy íntimas que solo vaya a entender una pequeña minoría.

La hora de la verdad

Para tu tranquilidad, te aconsejamos ir bien preparado. Tener tu discurso escrito en la mano te dará seguridad; siempre va a resultar más natural que no lo leas, pero es una buena idea llevar una chuleta con los puntos más destacados, o tarjetas con notas para guiarte; así evitarás los nervios de quedarte en blanco o de perder la concentración de repente al recordar algo que querías haber dicho y se te ha pasado. Antes del gran día, reserva un par de huecos en tu agenda para practicar, delante de un espejo o con alguien con quien te sientas cómodo (y, si te hace crítica constructiva, mejor que mejor); hazlo tuyo, ve ganando confianza.

En el momento clave, ten siempre agua a mano, no hables demasiado rápido y acuérdate de respirar. Parece una obviedad, pero a veces nos embalamos y nos olvidamos de parar a respirar y, créeme, tanto tú como tu público agradeceréis esas pausas. Si en un momento dado te entran los nervios y te trabas, puedes alimentar ese nerviosismo y descentrarte cada vez más, o puedes parar, respirar, y seguir adelante, ¿qué opción te suena mejor?

 

Esperamos que estos sencillos consejos te hayan resultado útiles y que tengas mucho éxito en esta emocionante aventura que se avecina. Si consideras útil este contenido, compártelo en tus redes sociales, y, si tienes alguna duda o te apetece contarnos tu experiencia, estaremos encantados de leerte en comentarios.